COBIJO de CHARO BOLIVAR


La pequeña Pandora abrió la caja.

Su madre le había dicho que bajo ningún pretexto se acercara a la buhardilla. Pero el solo hecho de la prohibición enaltecía su curiosidad. Mamá dormía en la habitación de la abuela, y Pandora subió, poquito a poco, las escaleras de madera que le llevaban al lugar prohibido. Se detuvo tres o cuatro veces, sus pasos avivaban ruidos en la vieja casa; si mamá se despertaba se enfadaría, como le pasaba tantas veces últimamente. El sol vagueaba tímidamente entre las rendijas; aquella mansión tenía tantos años como el mundo, le había explicado su abuela. Y debía ser así, porque las paredes adquirían colores de arco iris, imágenes de grandes monstruos, de fieros animales que se levantaban sobre dos patas, de hombres luchando contra hombres, de castillos y caballeros, de espíritus que vagaban entre muertos, de pequeños energúmenos que se erigían entre grandes masas, de aviones y cohetes que rompían el azul del cielo, de bosques quemados y animales aniquilados; y es que la abuela Gaya sabía dibujar en cualquier lugar un cuadro.

El último escalón le mostró una puerta de madera a medio cerrar. No costaba abrirla, apenas el ser descubierta. Entró con el corazón a punto de estallar, sin saber que encontraría. Pero en la buhardilla sólo había una pequeña caja de madera olvidada en un rincón. ¿Era aquello lo que su madre no quería que viese?

Cuando la tuvo entre las manos, temblaba. El miedo a ser sorprendida era más grande que cualquier peligro que pudiera cobijar aquella caja. Le pareció escuchar pasos, debía darse prisa. Volvió a mirarla y sin dudarlo empujó la tapa.

Dentro de la caja no encontró absolutamente nada.



(c) Charo Bolívar - junio 2007

4 comentarios:

  1. Que poder tienen los cuentos para transformar los pensamientos. Pero sabemos, que todos caeríamos en las redes de la curiosiad como Pandora.Pues todos tenemos una cajita similar llena y bien llena, guardada en el desván.
    I como dijo el filósofo y escritor francés.
    "Una de las enfermedades del hombre es su inquita curiosidad por conocer, lo que no puede llegar a saber"

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  2. La curiosidad y lo prohibido, peligrosa mezcla...

    Y Pandora abrió la caja que estaba llena de sueños...

    Un abrazo. Gracias por tu visita. Tus blogs son preciosas

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  3. Había vencido el miedo, las prohibiciones, y los monstruos que emergían de los cuentos de la abuela, había por fin crecido... por eso ya no encontró nada.

    Un abrazo Charo!
    ME HA FASCINADO ESTE CUENTO -recreación mitológica-, MUCHO, MUCHO

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  4. "las peores pesadillas no tienen monstruos sino espejos..."

    un beso charo. respecto al cuento de arriba, y sin venir a cuento, te dejo esta frase que hace que me ría cada vez que la digo: cada vez que un niño dice que no quiere ser punki se muere un perro.

    guapa.

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