Los caminos del mundo están repletos de viajeros que buscan un lugar donde guarecerse.

Entrad caminantes, sentaos alrededor de nuestra mesa, sabemos que es vieja y que la madera está gastada, que las penumbras a veces asustan. Pero encenderemos los candelabros y en torno al centelleo de las llamas contaremos historias y escucharemos vuestras palabras.

Da igual que vuestros sueños hayais alcanzado y seáis hombres o mujeres honorables, o quizás, que no tengáis ningún sitio donde albergaros, ni nadie que escuche vuestros poemas o relatos.

¿Quién dijo que la vida era sólo para los vencedores, sin haber errado en sus palabras?

Si quereis participar enviadnos un mensaje

sábado, marzo 01, 2008

CHARO BOLÍVAR- SOLO TE CONOZCO A TI


Conozco a personas que no pueden liberarse de su pasado

Conozco a personas que tienen miedo al futuro

Conozco a personas que se conforman con lo que tienen

Conozco a personas que nunca están contentas.


Conozco a personas que cambian de opinión en un segundo


Conozco a personas que nunca dicen lo que piensan


Conozco a personas incapaces de enderezar su vida


Conozco a personas que aman en silencio


Conozco a personas que no se atreven, que no se arriesgan


Conozco a personas que quieren tocar el cielo


Conozco a personas que viven el infierno


Conozco a personas que mueren cada noche


Conozco a personas que no saben buscar una salida

Y sin embargo me han dicho que hay quien arriesga,

Que hay quien es capaz de decir te amo


Que hay quien es capaz de decir basta


Que hay quien es capaz de salir adelante


Que hay quien es capaz de no mirar atrás


Que hay quien es capaz de romper la rutina


Que hay quien es capaz leer en los labios


Que hay quien es capaz de morir y nacer al mismo tiempo


Que hay… tantas personas que quieren cambiar su vida


Que no se conforman con lo que les ha tocado.


Sin embargo yo no conozco a tantas personas.


Solo te conozco a ti.

(c) Charo Marzo 2008

miércoles, agosto 22, 2007

de LIDIA CERVANTES...UN HADA EN MI CAMINO


Hace mucho tiempo, en un país muy cercano
existía una dama a la que gustaba disfrutar de los placeres que la naturaleza nos ofrece.

Siempre que podía, daba largos paseos por el campo observando todas las maravillas que la rodeaban. Fruto de estos paseos, fue el hallazgo de un paraje cuya sola visualización ya era un bálsamo para los sentidos. A la dama, le encantaba yacer en el suelo tapizado por la mas variopinta gama de flores que uno pueda imaginar. Todos los olores, todos los colores, todas las especies se concentraban allí.

Siempre que los días grises amenazaban su ánimo; inconscientemente sus pies la guiaban hacia aquel remanso de paz. Una vez allí, se tumbaba dejando que las flores la envolvieran con sus suaves fragancias.

En esas circunstancias, poco le costaba al Dios Morfeo, tomarla en sus brazos y llevarla al país de la calma. Esos breves instantes de sopor, eran suficientes para reparar su alma dejando en, no se sabe qué lugar, las nubes negras que antes la perturbaban. La dama, sensible y generosa, sabía que las flores eran las causantes de aquella sensación de bienestar y quería compartir sus, beneficiosos efectos con todo aquel que lo necesitara.

Un día, mientras meditaba en como hacer llegar a los demás aquel descubrimiento; alguien, de una manera racionalmente inexplicable, hizo llegar hasta ella la inspiración concediéndole a modo de varita mágica, un don especial. Sin saber como, intuyó que extrayendo de las flores aquel néctar de dioses y administrándolo debidamente, podría repartir bienestar y felicidad a cuantos la rodeaban.

Animosa; puso en practica aquella inspiración y repartió sabiamente lo que, de sus buenas amigas las flores había aprendido... Desde aquel día se convirtió en el hada buena; capaz de devolver la felicidad y el bienestar a todo aquel que tenía la dicha de cruzarse en su camino, dejando tras de sí una estela de personas agradecidas. Capaces de vivir en paz y armonía con sus semejantes.Y lo que es mas difícil; “consigo mismos”.

Esto que acabo de relatar, os juro que es bien cierto y me consta que el “Hada Buena” aun está entre nosotros, repartiendo y administrando su reconfortante ciencia a todo aquel que lo solicite.

Ojala que os encontréis con ella...


Lidia Cervantes
Blog: Nada es imposible, todo puede suceder

lunes, junio 25, 2007

COBIJO de CHARO BOLIVAR


La pequeña Pandora abrió la caja.

Su madre le había dicho que bajo ningún pretexto se acercara a la buhardilla. Pero el solo hecho de la prohibición enaltecía su curiosidad. Mamá dormía en la habitación de la abuela, y Pandora subió, poquito a poco, las escaleras de madera que le llevaban al lugar prohibido. Se detuvo tres o cuatro veces, sus pasos avivaban ruidos en la vieja casa; si mamá se despertaba se enfadaría, como le pasaba tantas veces últimamente. El sol vagueaba tímidamente entre las rendijas; aquella mansión tenía tantos años como el mundo, le había explicado su abuela. Y debía ser así, porque las paredes adquirían colores de arco iris, imágenes de grandes monstruos, de fieros animales que se levantaban sobre dos patas, de hombres luchando contra hombres, de castillos y caballeros, de espíritus que vagaban entre muertos, de pequeños energúmenos que se erigían entre grandes masas, de aviones y cohetes que rompían el azul del cielo, de bosques quemados y animales aniquilados; y es que la abuela Gaya sabía dibujar en cualquier lugar un cuadro.

El último escalón le mostró una puerta de madera a medio cerrar. No costaba abrirla, apenas el ser descubierta. Entró con el corazón a punto de estallar, sin saber que encontraría. Pero en la buhardilla sólo había una pequeña caja de madera olvidada en un rincón. ¿Era aquello lo que su madre no quería que viese?

Cuando la tuvo entre las manos, temblaba. El miedo a ser sorprendida era más grande que cualquier peligro que pudiera cobijar aquella caja. Le pareció escuchar pasos, debía darse prisa. Volvió a mirarla y sin dudarlo empujó la tapa.

Dentro de la caja no encontró absolutamente nada.

(c) Charo Bolívar - junio 2007

martes, junio 19, 2007

CAMBIO de CHARO BOLIVAR


-Aquí Alpha Charly, ¿alguien me escucha?, cambio.

Nadie.

Me apoyé contra un muro derruido que llegaba a taparme la cabeza. Las balas golpeaban alrededor, tenía mucho miedo. Mi compañero yacía en el suelo, con un tiro en la cabeza. ¡Malditos sean los asesinos! Nos amenazan, nos provocan, y nosotros que somos los defensores de la libertad venimos a morir por ellos. Esta no es mi causa, pero mi patria me lo ha pedido, mi honor y mi reconocimiento. Si he de morir, moriré, sabiendo que por lo menos seré un héroe.

Apreté fuertemente el fusil contra el pecho y con un grito sobrecogedor me puse en pie y salí corriendo hacia la trinchera, debía matar a esos malditos hijos de puta… acabaré con ellos, porque mi lucha es justa… porque se lo merecen… porque son unos irracionales…Corría, mientras las balas caían a mis pies, las salteaba como si la mano de Dios me acompañara a cada paso. Pensé que Dios estaba de mi lado y sólo por eso debía vencer.

Me detuve sólo un instante ante el tanque que les servía de parapeto. Mis ojos y sus ojos se miraron, nos adivinamos sin saberlo y por mucho que intenté apretar el gatillo no pude hacerlo. Era una mirada desesperada la que me devolvió al presente, una mirada de apenas ocho años, sucia y asustada, tanto como yo. Los dos fusiles se encañonaron y el primer disparo sonó como la última súplica de un moribundo.

…mi patria me pedía acabar con ellos, no dejar ni un solo superviviente que pudiese mantener la lucha, exterminar a los infieles y descreídos salvajes de oriente... mi patria me pedía luchar hasta la muerte…

Ahora soy un héroe, tengo mis medallas sobre mi limpio uniforme, todos me aplauden mientras las salvas de honor anuncian mi regreso. El presidente, los ministros, los altos mandos, todos acuden con sus mejores galas.

Mi Dios jamás me mandó matar niños.

(c) Charo Bolívar - mayo 2005

jueves, junio 14, 2007

MENDIGAR de CHARO BOLIVAR




Ya se lo había dicho todo. Trabajaba 14 horas cada día, algunos fines de semana me llevaba trabajo a casa, sin tener en cuenta que tenía una familia, que debía dedicar tiempo a ellos y por esa regla de tres no tenía tiempo para nada. Le dije que la condiciones eran inhumanas, todo el trabajo se me arremolinaba encima de la mesa del despacho y estaba sola para hacerlo. Mi compañero de oficina era experto en decir “Eso es trabajo tuyo” Y así se quitaba responsabilidades. Él se dedicaba atender al público y hablar y hablar todo el día hasta que se le secaba la lengua. Y no sólo cobraba más por que él era hombre y yo, sólo una mujer cuyo sueldo sólo era una ayuda en casa, sino que mi jefe le había subido el suyo 130 euros más y el pánfilo encima desplegaba su cola de pavo real delante de mí. Le dije que se metiera mis 600 euros de sueldo por donde le cupiera, que yo ya estaba harta.

Él me miró con sus ojos de ofidio a punto de atacar. Sacó su libreta y con su lápiz garabateó algo. Entonces habló:

- Bien si eso es lo que quieres, no hace falta que vengas más.

No era lo que yo me esperaba, en una centella pasó por mi mente, la hipoteca, el coche a plazos, la tele a plazos, la enciclopedia a plazos, el ordenador a plazos, comer cada día, la gasolina, el colegio, la guardería, las vacaciones programadas…

Ahora, tragándome mi orgullo, me tocaba mendigar para que no me despidiera.

(c) Charo Bolivar- junio 2007

miércoles, mayo 30, 2007

EMIGRANTES de CHARO BOLIVAR

I PREMIO DEL CONCURSO DE RELATOS DEL CAFE DEL FORO DE YO ESCRIBO semana del 20/5 al 25/5 del 2007




Subir al tren fue más fácil de lo que pensaba. Iba de la mano de mi madre y ella me daba la seguridad necesaria. Eran las diez de la noche aproximadamente cuando se puso en marcha y me llevó a través de un sueño por campos oscuros y verdes olivos que dormitaban también a nuestro paso. Íbamos en un vagón, mi madre, mis hermanos y yo, con los ojos abiertos como platos, con las orejas atentas a todo y con el chuc-chuc metido hasta las entrañas. Era un tren viejo, de madera, barato y atestado hasta los pasillos de maletas de cartón y fardos humanos. El consabido “¿Falta mucho?” para recibir el consecuente”No, ya llegamos”

Tras veinticuatro horas de viaje, entrar en la gran estación de tren donde nos esperaba nuestro padre, fue la última gran aventura. De los trenes salieron centenares de personas, todas iguales, mujeres con vestidos oscuros y mucha hambre y hombres con chaquetas de pana y mucha ilusión. Alguien dijo a otra persona “emigrants!” en un tono despectivo, pero yo no les entendían porque hablaban otra lengua y me parecía otro país. Era la noche de Reyes, descubrí al día siguiente cuando en casa de mi tía me regalaron una muñequita que andaba y una habitación donde enjaularnos. Poco después descubrí, también, que el camino que emprendimos aquella noche era sin billete de vuelta. Como tanto cientos, como tanto miles, aunque yo nunca perdí la esperanza de volver a ser chiquita un día y pasear por los barrios en libertad, visitar a mis abuelos, ir al colegio, subir a los pinos y jugar con los chicos de la calle a tirarnos piedras o a cazar cualquier bicho con una escopeta de perdigones.

Estoy segura que volveré a ser pequeñita, me despertaré un día por la mañana en mi casa, en mi cama y nadie me moverá más de allí, ni el hambre, ni el trabajo, ni las miserias.
Todos tenemos derecho a una segunda oportunidad.

(c) Charo Bolivar

viernes, mayo 25, 2007

CAMBIO DE CARMEN ARCANTIA

I PREMIO DEL CONCURSO DE RELATOS DEL CAFE DEL FORO DE YO ESCRIBO semana del 13/5 al 18/5 del 2007






-"Te cambio un beso por tus canicas".
_"¿ Todas mis canicas?¿Por un beso? le preguntó
-"Sí", contestó sonriéndole. Se mostró confuso. Siempre lo hacía cuando ella lo miraba. Y ahora le estaba pidiendo sus canicas.
-"¿Y que vas a hacer con ellas?"
-Eso no es importante.¿Que vas a hacer tu con mi beso?

Entonces comprendió que el trueque era justo y que sus amigos lo entenderían. Asi que la miró, se acercó y la besó muy levemente. ¿Y las canicas? me diréis. Las canicas siguen juntitas en un frasco de cristal que adorna su mesita de noche. ¿Y ella? me diréis. Ella sigue dormida a su lado después de 40 años del cambio.

CARMEN